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CULTURA

" Yo soy mexicano,  amo a mi patria como el mejor de sus hijos, la veo con amargura - desgarrada por dos partidos que se despedazan mutuamente, conmovido profunda - mente por los males que la aquejan, he brindado con el olivo de la paz al partido opuesto, haciendo una abstracción absoluta de mi persona y proponiendo  como la gran base de la paz la voluntad nacional. Pero parece que los jefes constitucionalistas temen oír la voz de la Nación libremente expresada;  parece prevén que un grito de anatema saldrá de todos los labios mexicanos contra los más notables de sus actos que hieren el sentimiento nacional como crímenes atroces y obstinados en imponer a la nación una ley que rechazaba (Constitución del 57), o más bien, interesados en prolongar  indefinidamente una situación en la que ninguna ley impere, han frustrado las diversas negociaciones que con diversos motivos se han iniciado para buscar la paz". Miguel Miramón.

   Informes sobre estos libros en:          realidadmundial@yahoo.com.mx

 

Se sabe comúnmente que los jesuítas fueron expulsados del imperio español  en 1767 -43 años antes de que se iniciara la lucha por la independencia de México-,  pero son pocos los que saben en qué circunstancias se les expulsó de nuestra patria.

Los manuales de historia impuestos a las escuelas refieren este hecho sin señalar su importancia y explican con falsedad los motivos que lo determinaron.

La expulsión de los jesuitas, "aparte de ser una muestra desmoralizadora de ingratitud, un hachazo dado por la propia España a su más limpia tradición", enseña que, como dice Maeztu, " de España salió la separación de América. La crisis de la hispanidad se inició en España".

 

Las mayores gestas de la Historia Universal las ha realizado España, la nación providencial por excelencia: la Reconquista de su suelo del poder de los mahometanos, la evangelización de Filipinas y de la mayor parte de América; y la derrota del comunismo en la guerra internacional de 1936 a 1939.

Rodríguez Lois -mexicano de alma hispana, que es la más alta y limpia manera de ser mexicano- narra en este libro a grandes y fulgurantes rasgos la primera de esas epopeyas. Logra revivir el espíritu caballeresco, heroico y cristiano -hispano, en suma- de la Cruzada de siete siglos que acabó por forjar a España.